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De un vistazo

"Salamanca que enhechiza la voluntad de venir a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado". 

Así reza la placa que se encuentra dentro del edificio Anaya en homenaje a Miguel de Cervantes. Razón no le falta. Y es que Salamanca es, sin lugar a dudas, una de las ciudades más bellas que existen en nuestro país, capaz de sorprender al viajero a cada paso. 

Una ciudad declarada como Patrimonio de la Humanidad y que esconde multitud de lugares y edificios singulares en su precioso centro histórico que han sido testigos de los hechos acontecidos en ella a lo largo de los siglos como la Plaza Mayor, la Casa de las Conchas, la Catedral, la Universidad, la Clerecía, la Casa Lis o el Huerto de Calixto y Melibea. Especialmente bellos al caer el día, cuando los rayos del sol bañan las doradas fachadas de sus monumentos construidos con piedra de Villamayor, incluso aquellos levantados en épocas más recientes. No en vano se la conoce como "la Ciudad Dorada".
Por todo ello, al pasear por su calles es inevitable no sentirse embriagado por la gran cantidad de maravillas arquitectónicas de la capital salmantina y sumergirse en el ir y venir de su gente, en su ambiente estudiantil, en su impresionante cultura… Disfruta del hablar de sus muros, de sus sonidos, e incluso de sus silencios, aspira sus aromas, pasa la mano por las viejas piedras de sus edificios y déjate llevar por una ciudad llena de magia. Es precisamente esta atmósfera cultural la que enamora al visitante. Ese encanto que no puede describirse con palabras y que a lo largo de la historia ha hecho que tantos personajes ilustres que vivieron en ella la hayan amado.Pero además de la propia belleza de su patrimonio histórico-artístico, Salamanca destaca por ser una ciudad alegre, universitaria y llena de vida. Ciudad estudiantil por excelencia, ofrece al visitante la tranquilidad que necesita para sus vacaciones y al mismo tiempo un ambiente lleno de vida tanto de día como de noche. 

Un ambiente divertido, fresco, joven, variado y multicultural que invita a disfrutar en cualquier momento. Ya sea en sus bares, en sus terrazas o en sus agradables espacios al aire libre. Y es que Salamanca es una ciudad siempre dispuesta a acoger y entregar la riqueza de su patrimonio, su cultura y su gastronomía a las personas que llegan a ella.
Por supuesto, Salamanca ofrece también un amplio abanico de actividades de ocio para todos los gustos y para todas las edades, por lo que resulta el destino ideal para hacer una escapada romántica o para hacer un viaje en familia o con amigos. Actividades que pueden realizarse tanto dentro de la propia ciudad como en los espacios naturales que se distribuyen por la provincia o en sus encantadores pueblos.  Por eso, si además de disfrutar de su oferta cultural, quieres divertirte realizando actividades de turismo rural, Salamanca es el destino perfecto.

Una ciudad en la que la palabra aburrimiento no tiene cabida.