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Don Miguel de Lis de la Puebla, industrial curtidor de Salamanca y
gran enamorado del Art. Nouveau, encargó en 1890 al arquitecto Don Joaquín de
Vargas Aguirre la construcción de una mansión modernista a orillas del río
Tormes y sobre la antigua muralla de la ciudad, lugar indudablemente
privilegiado. Algo curioso teniendo en cuenta que Salamanca siempre había vivido
de espaldas a su río.
Las obras se concluyeron en 1905, instalándose en la casa la
familia de Lis. Durante varios años de riqueza y glamour la familia era conocida
por sus grandes fiestas para la burguesía acomodada y los nuevos ricos de la
ciudad. Pero En 1909 muere Don Miguel de Lis y la familia se ve obligada a
vender la casa, siendo adquirida por el Rector Esperabé, quien vivió en ella
hasta después de la Guerra Civil. Más tarde, la casa fue alquilada por zonas a
diferentes familias, y por habitaciones a catedráticos de la Universidad hasta
que llegó a quedar totalmente abandonada. Finalmente en 1982 el Ayuntamiento
inicia un expediente de expropiación de la casa, por lo que pasa a ser de su
propiedad. En los años 90 se restaura para acoger el museo de Art Nouveau y Art
Déco, abriéndose al público en 1995.
La mansión es de doble piso y tiene dos fachadas muy diversas,
acordes a la catedral y al río. La fachada orientada al sur se abre al paisaje y
al horizonte sobre la muralla. Es una estructura de hierro cerrada con vidrieras
de Juan Villaplana y alzada sobre un basamento de piedra, sólo interrumpido por
la monumental escalera que salva el desnivel del terreno.
La otra fachada era la entrada habitual de la vivienda, y hoy lo es
del museo. Está realizada en ladrillo y piedra, y como su muro de forja, se
ajusta al reducido frente que permite la estrecha calle en la que se encuentra.
Las piezas de este museo pertenecían a la colección privada de D.
Manuel Ramos Andrade, donada a la ciudad antes de su muerte. Son cerca de 3.000
piezas que representan el arte que aparece en Europa entre 1830 y1920, conocido
como Art Nouveau y Art Déco. Este arte nació de la necesidad de muchos artistas
de la época de crear objetos de uso cotidiano que no dejaran de poseer la
belleza y el valor de una gran obra, pues estaban hartos de que sus obras solo
sirviesen para ser vistas en museos.
La casa contiene una de las más completas colecciones de muñecas de
porcelana, abanicos y joyas de diversas culturas y utensilios llenos de encanto.
Cabe destacar también la colección de criselefantinas, piezas realizadas en
marfil y bronce elaboradas con gran sutileza.
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