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La Casa de las Conchas está considerada como una de las obras
cumbre de la arquitectura del gótico civil español.
En 1490, Don Rodrigo Arias Maldonado construye esta casa con motivo
de su matrimonio con Maria Pimentel. Sus 373 conchas, a las que debe su nombre,
están colocadas de forma romboidal. Esta decoración, conocida como “a
tresbolillo” procede del mundo musulmán. El motivo de las conchas pudo deberse a
que su dueño perteneció a la Orden de Santiago, o a ser, a la vez, blasón de su
esposa. Esta casa se caracteriza además, por presentar una continua transición
de estilos. Su puerta descentrada es de influencia árabe, ya que en los palacios
cristianos siempre se tiende a centrar la puerta y las escaleras principales. Su
arco mixtilíneo, nombre que recibe al combinar sectores curvos y rectos,
contiene el escudo de los Maldonado: las cinco flores de lis están protegidas
por dos leones, y está coronado por una cimera o casco que indica la antigua
condición de noble caballero de Don Rodrigo. Más arriba, en línea con la puerta,
se encuentra el escudo de los Reyes Católicos protegido por el águila de san
Juan. Sus alas están desplegadas y sus garras sostienen el escudo con las armas
de los Reyes. Debajo, el yugo y las flechas, símbolo de la unión de los reinos
que Don Rodrigo encarga en muestra de su lealtad a la Corona.
A la derecha de la fachada y a la altura del primer piso, hay dos
ventanas con rejas de diferentes labores góticas, cuya forja es de gran belleza.
Los barrotes van alternados, uno liso y otro acordonado. Al margen de su
utilidad decorativa, su labor era la de actuar como celosías, pues permitían ver
sin ser visto, salvaguardando la intimidad de la casa. Son muy pocas las que aún
se conservan y éstas son de las más de las antiguas e importantes de este arte.
Debajo de la primera ventana aparecen amorcillos sujetado el escudo, como
alusión al amor que siente Don Rodrigo por Maria Pimentel.
A la altura del segundo piso, otras cuatro ventanas contienen una
vez más el escudo de cinco flores de Lis. Si bien esta casa es un canto al amor,
también lo es a la Vanidad, pues se cuentan más de 153 escudos de Lis en
exterior e interior, que Don Rodrigo mandó colocar.
En origen la casa tenia dos torres, pero hoy sólo se conserva una
de ellas, que sufrió una reforma como consecuencia de la ley del Desmoche. Tras
haber conseguido la unificación del reino de España, los Reyes católicos no
quisieron dejar duda alguna para el pueblo de que el único símbolo de poder y
fuerza era la Corona, por lo que promulgaron esta ley que hizo derribar o
desmochar las torres vigías de las casas de los nobles y caballeros, como
símbolo de retirada de sus poderes.
En el interior del edificio se encuentra un precioso patio desde el
que se aprecia una impresionante vista de la Clerecía. Desde el segundo piso se
puede ver de frente la espadaña de la iglesia, realizada con motivos escoriales,
y el relieve de Pentecostés realizado por Andrés García de Quiñones.
La decoración del patio aúna elementos tardo-góticos y
renacentistas. En el primer piso los arcos mixtilíneos pesan sobre pilares
finamente cuadrados, lo cual infunde al patio una mayor amplitud visual. En el
centro se encuentra un pozo al que antiguamente se le atribuían cualidades
curativas. Las columnas del segundo piso están realizadas en mármol italiano de
Carrara, integrándose con la piedra en una perfecta armonía decorativa.
Se decía que justo debajo de esta casa hubo calabozos donde se
encerraba a los estudiantes que eran juzgados por delitos cometidos contra la
Universidad. Hoy este edificio aloja la Biblioteca Municipal.
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